El “currículo oculto” de las recortes en educación

29 05 2012

Como el señor Wert no ha tenido ocasión de cursar Educación para la Ciudadanía, me permitiré recordarle algunos contenidos básicos de la materia antes que desaparezca. El primero, respecto a la valoración que hace de la incidencia de la Huelga en Educación. En democracia, no todo es una cuestión de cifras, que también. Al margen de las discrepancias sobre su incidencia real de la huelga, el apoyo a las concentraciones ha sido muy importante. En Salamanca, la propia policía municipal cifró en 8000 los concentrados el día 22 en la Gran Vía. Pero, sobre todo, el desacuerdo con los recortes en educación y sanidad es mayoritario. También son cifras. Y el ministro no debería menospreciarlo. El segundo, sobre el valor democrático que tienen las mayorías absolutas. Las mayorías que permiten acceder y legitimar al gobierno, incluso si son mayorías absolutas, no dejan de ser una “minoría mayoritaria”, que debe reconocer que la mayoría de los ciudadanos no le ha dado su apoyo. Y así, tendría que entender también que en las sociedades complejas, donde el poder está tan repartido, la mayoría absoluta no garantiza el acatamiento incondicional, ni la ejecución inmediata de los decretos, sino que tiene que compartir, consultar y llegar a acuerdos con otros poderes. Esta es la lección que debería haber aprendido del plantón de la Conferencia de Rectores, que se ha negado a asistir a una reunión en la que se les impide, no ya decidir, sino modificar el orden del día. Y no es solo una cuestión de “formas” en la acción de gobierno: sin informar ni consultar; es una cuestión de “fondo”. Somos ya demasiados los ciudadanos que sospechamos en este gobierno la voluntad no democrática de tomar decisiones en despachos a puerta cerrada, sin el necesario control democrático en las instituciones y de la oposición, para adoptar medidas no solo contrarias al programa electoral o a los intereses de la mayoría, no porque sean “medicinas amargas” que el pueblo no entendería ni respaldaría, sino porque ni siquiera se reconocen abiertamente como medicinas, sino solo como amargas. Dos botones de muestra.

El ministerio ha acometido por vía de urgencia cambiar los contenidos de Educación para la Ciudadanía para el próximo curso sin necesidad de cambiar la LOE, para depurarlos, según él, de “cuestiones  controvertidas y susceptibles de adoctrinamiento ideológico”. Pero las modificaciones que pretende introducir poseen un sesgo ideológico que delata claramente los intereses y los grupos religiosos o de presión a quienes quieren complacer. La lucha contra homofobia o el compromiso para reducir las desigualdades no son cuestiones controvertidas más que para sectores ultraconservadores de la Iglesia, y son, en cambio, perfectamente compatibles con los principios constitucionales y los derechos humanos. Lo verdaderamente controvertido son algunos idearios de colegios privados concertados y algunas posiciones de jerarquía religiosa que no tienen cabida en los principios constitucionales ni en los derechos humanos. Pues resulta que es justamente a ellos a quienes se pretende respaldar con estos cambios. ¿Cómo es posible si no entender que sea éste el debate y la modificación más urgente que haya que hacer en el sistema educativo de forma que no pueda esperar?

El segundo es más preocupante. Se podrían aceptar, que no compartir, los recortes educativos si se dijese que comprometen la calidad y los objetivos educativos, pero que son necesarios y que no hay más remedio. Pero Sandra Moneo, Secretaria de Educación del PP, ha defendido que “las medidas del Gobierno garantizan un uso más eficiente de los recursos, sin renunciar a la calidad” y, si lo dice ella, que no se sale ni una coma de los argumentarios del PP, será lo que piensa el PP. Y también será lo que piensa el PP cuando añadió que no entiende que se critiquen estas medidas en nombre de la calidad de la educación, cuando la “calidad del sistema educativo español es indefendible”. Resulta preocupante porque en su afán de defender lo indefendible (que los recortes no significan un retroceso y ponen en peligro no solo la calidad sino el propio sistema público educativo), ha descubierto el “currículo oculto” de los recortes, que no tienen nada que ver con la crisis, sino que son el principio de la reforma educativa que pretende llevar a cabo el PP para garantizar la “calidad en la educación”. No me gustaría estar en la piel de la directora provincial de educación cuando tenga que explicar por qué se cierran centros como El Puente en Ciudad Rodrigo para garantizar la libertad de elección de los padres cuando a ellos no les garantizan ni siquiera el derecho a la educación.

Por eso, os invito a todos a salir a celebrar y reivindicar la escuela pública el sábado 2 de junio en la Plaza de los Bandos de Salamanca.

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