Un país imposible

18 06 2013

Hay gestos simbólicos, gestos que nos impactan y nos ponen delante de la realidad sin paliativos ni edulcorantes, que nos revelan la desnudez inequívoca de las cosas. No son necesariamente los más graves, ni los más escabrosos o morbosos. A este tipo de hechos corresponde el fundido en negro por cierre de emisiones de la televisión pública griega.

Un pantallazo negro que ha tenido la repercusión mediática suficiente por la solidaridad de los compañeros periodistas y profesionales de otros medios de comunicación del propio país y de otros,  que se han hecho eco de ello, porque con la situación actual de los medios de comunicación de masas muy bien podría habernos pasado desapercibido (porque lo que desaparece en la oscuridad, por lógica, nadie lo ve) y por la propia actitud de los profesionales griegos que han seguido emitiendo como resistencia activa contra el cierre definitivo.

Con este cierre se inicia el despido de 3000 trabajadores públicos, lo que significa una parte muy pequeña de los 15000 despidos exigidos por la troika para mantener las “ayudas” del plan de rescate a Grecia. A Grecia le sobran todavía, según estos supervisores, otros 15000 trabajadores públicos y funcionarios que engrosarán las cifras del desempleo creciente y que ya alcanza a más del 27 % de la población activa.

La explicación aceptada socialmente por repetida es que Grecia es insostenible, que es un despropósito de país. Con estas o parecidas expresiones tercian incluso los “tertulianos informados” y no solo los buscaplausos de la tdt party. No hace falta más que dar el dato de la deuda griega para reforzarlo: 170,6% del PIB en 2011, 175,6% en 2012 y tiene previsto cerrar el 2013 con el 189,1%. Según los “expertos”, el país se había acostumbrado a “vivir de la deuda” para pagar por los servicios que prestaba a sus ciudadanos, de ahí que tenga que restringir, recortar o eliminar esos servicios para equilibrar sus cuentas, es decir, para prestar los servicios que realmente puede pagar. Pero un país que, aun recortando los servicios públicos hasta su desaparición y reduciendo la estructura de país, las televisiones públicas, la sanidad, la educación, los funcionarios, etc. hasta que queden solo en testimoniales, no consigue “sanear” sus cuentas, por lo que tendrá que seguir aplicando más ajustes, ¿hacia qué futuro que no sea el anunciado fundido en negro de la televisión pública puede avanzar? Lo curioso es que para estos “opinólogos”, lo inviable no es las políticas económicas, ni, por supuesto, los gobernantes responsables de esas políticas, sino que consideran inviable a todo el país: Todo un país considerado como insostenible o imposible. No es solo socialización de las pérdidas y “culpabilización” social de las víctimas (algo de lo que sabemos ya mucho es este otro país nuestro), es mucho más.

La realidad contradice las teorías: un país imposible debería desaparecer ipso facto del mapa, de los atlas, de la historia. Es más, sus propios ciudadanos deberían contribuir a borrar definitivamente todas sus huellas como último acto de dignidad. Cuando oyes hablar a “estos tipos” siempre imagino que piensan o imaginan algo así.

Ahora “sabemos” que el FMI considera que se equivocó en el impacto que las políticas de ajuste duro iban a tener sobre la economía griega. Digo “sabemos” entre comillas, porque tampoco lo sabemos, porque la CE rápidamente ha salido a desmentirlo. Claro que si no lo desmiente, podría ser considerada corresponsable de la escabechina que están preparando en Grecia. Y para nada. Y no debían estar tan preocupados, porque los “expertos” ya han dicho que lo inviable es el país y no los responsables de las políticas económicas, que, como es lógico, “nadie” espera que paguen por ello, sino que, muy al contrario, lo “deseable” es que ocupen un papel destacado en la “recuperación” (Véase si no Mario Draghi). Así que, por lo que a “cargar con el mochuelo” respecta, deberían estar la mar de tranquilos, que no. No obstante, sí debemos deducir que al menos se han pasado “un poquito” en la aplicación de medidas de ajuste en el rescate griego (y, por extensión en todos los rescates o “líneas de crédito”). Pero, bien entendido, que se trata de un problema de dosis, no de tratamiento que, mantienen e insisten, sigue siendo el correcto. Y ahí están los datos para demostrarlo. ¡Ah, no¡, porque los datos expresan todo lo contrario, la economía se contrae más de lo previsto, (cuando ellos dicen que la economía se contrae, solo hablan del PIB, que bajará este año el 4,5%, en ningún caso hablan de la pobreza y el sufrimiento de la población, ni de a cuántos más han condenado por eso que llaman “irse de las manos” la dosis de ajuste) y los datos de la deuda no hacen más que crecer a pesar de los recortes, cuando deberían reducirse (ya lo hemos visto del 170% al 189%).

Por eso, como filósofo, que reconozco tanta deuda con Grecia, temo verdaderamente en estos días abrir un atlas y que Grecia, nuestra Grecia, haya desaparecido completamente.

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