“No pagues el IVA”

5 11 2013

Así de fácil y contundente suena el reclamo de una gran cadena de supermercados. Toda una “promesa de liberación de la creciente presión impositiva” al alcance de la mano: Basta estar jubilado para “ahorrarte” el IVA de los productos frescos, porque, como es lógico y la legalidad así lo determina, no es que deje de pagarse el IVA, sino que lo asume la empresa.

Y aún recuerdo las enormes colas de otra gran superficie la primera vez que anunció su campaña “Día sin IVA” para todos sus productos. No se trataba otra vez de una excepción en el impuesto por un día, sino de una rebaja equivalente a la del impuesto, aunque el mensaje publicitario prometiese lo contrario.

Podría resultar paradójico que se incite de esa manera a evadir o a no pagar impuestos, especialmente, el IVA, de una manera tan elocuente y en una sociedad como la española, en la que la crisis ha visto caer la recaudación tributaria en todas las administraciones y esa falta de recursos se haya utilizado para perpetrar los mayores recortes sociales de la historia reciente. Los datos son también igualmente contundentes: Según un informe de la Comisión Europea, en España, el fraude del IVA ha supuesto en torno a 15000 millones de euros anuales, lo que significa que entre 2008 y 2011 se han perdido cerca de 65.000 millones de euros. Hagan números y asignen esta ingente cantidad de recursos “perdidos” a la sanidad, educación, dependencia, etc. y obtendrán sin duda un resultado bien distinto al de las penurias actuales. Pero es que en este país “pagar impuestos” como “cumplir las leyes” (y no solo por nuestra idiosincrasia picaresca) se considera abiertamente “de tontos”. Así que, no, no me gustan nada estas campañas publicitarias que incitan o alientan el fraude. Y menos aún, que las “autoridades competentes” no actúen como tal y acaben con esta sangría.

Porque todos los recortes sociales aplicados hasta ahora se han hecho bajo el dogma inquebrantable del “equilibrio presupuestario”, un equilibrio que se ha pretendido lograr fundamentalmente por la vía del recorte del gasto y la justificación indecente de que no nos podríamos permitir ni la sanidad ni la educación ni la ayuda a la dependencia que teníamos. Salvo la subida del IVA donde mezclaron las exigencias europeas con el afán de “vendetta” contra los díscolos de la cultura, todo se ha fiado a la agresiva terapia del recorte.

Pero, los recortes llevaban aparejados una consecuente reducción de la recaudación fiscal que obligaba a nuevos “sacrificios”. Todo bajo la urgencia, la improvisación y el vértigo. De forma que la única justificación, implantada ya en muchos cerebros, era que “no había dinero” y que “no quedaba otra”, que “no había alternativa”.

Y todo sin revisar ni reformar el sistema fiscal español, algo necesario y urgente, y, lo que es más grave, sin ni siquiera “abrir el debate” sobre la fiscalidad: Lograr un sistema fiscal eficaz (que recaude dónde, cómo y cuánto tenga recaudar, lo que no ocurre ahora con el IVA, por ejemplo, y que acabe o reduzca considerablemente el fraude), justo (que recaude más de quién más tiene) y suficiente (que cubra los gastos que consideramos necesarios e imprescindibles, entre los que los gastos sociales poseen un envidiable consenso, digan lo que digan), pasa por una reforma en profundidad que aumente los ingresos y no sólo se centre el recortar las partidas destinadas a quienes más lo necesitan. Pero de eso aquí, no se habla.

Y para entorpecer más el debate y hacer demagogia barata y electoral, de esa que luego tiene consecuencias indeseables, va el señor Ignacio González, presidente sustituto de la Comunidad de Madrid, y anuncia una “importante rebaja de impuestos” para su comunidad. Con todas las comunidades (incluida Madrid) a la gresca para rebajar el déficit, Ignacio González pretende prescindir de 357 millones de euros, reduciendo el porcentaje del tramo autonómico del IRPF, el impuesto sobre el patrimonio y sobre los actos jurídicos documentados (estos últimos afectan especialmente a los grupos sociales con mayores recursos). No es como Montoro ha afirmado jocosamente que a “Madrid le debe sobrar el dinero”, a quien parece sobrarle es al Sr. González, aunque después no pueda hacer frente a los gastos sanitarios (por eso, dice que quiere privatizar los hospitales) y fue el primero en recortar drásticamente los recursos para la educación pública (es en Madrid donde la marea verde ha sido más activa). Sin duda, las cosas no irán mejor en Madrid, pero seguro que a él ya le está esperando un cómodo puesto en alguna empresa privada junto a alguno de sus exconsejeros. “No se preocupe, va por buen camino,  ánimo, Sr. González”.

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