El regreso de los zombis

3 12 2013
Portada del libro Curso urgente de política para gente decente de J.C. Monedero

Portada del libro Curso urgente de política para gente decente de J.C. Monedero

Este viernes 28 de noviembre Juan Carlos Monedero presentó su libro Curso urgente de política para gente decente en el salón de actos de la Facultad de Geografía e Historia de Salamanca, en un acto organizado por Jóvenes de Izquierda Unida. Un éxito de público y un éxito también en la acogida de lo que allí se dijo, especialmente entre la población joven y universitaria, que se quedó con ganas de más. Algo que, como cabía de esperar, ha pasado desapercibido para quienes dicen ser cronistas de esta ciudad.

La urgencia del llamamiento para que la gente decente asuma la necesidad de participar y renovar los modos de hacer política contrasta con la enorme perplejidad con la que vive una sociedad que ha ido perdiendo sus grandes referencias dadoras de identidad y de sentido: El trabajo, las organizaciones políticas y sindicales, la propia iglesia o las ideologías. Perplejidad que contrasta nuevamente con todo un conjunto de tópicos enraizados ya como “sentido común”, que la gran ofensiva ideológica neoliberal ha ido consolidando como incuestionables desde los años 80: mercantilización de todos los ámbitos de la vida, consideración de que lo privado funciona mejor que lo público o que los seres humanos somos “naturalmente egoístas”. Cuestiones estas que un moldeable “sentido común” ha terminado por aceptar, pero que no dejan de ser más que discutibles cuando se analiza caso por caso.

De ahí, que sea necesario, a juicio de Juan Carlos Monedero, un ejercicio continuado de reflexión que nos ayude a repensar la política, que resulte prioritario ganar la “batalla ideológica” antes que la batalla política.

Y no es fácil porque la precarización creciente del trabajo (eso que se llama ahora flexibilidad de horarios, salarios y categorías, y que pretenden vendernos como única salida) y la enorme cantidad de desempleados genera una inseguridad laboral y un miedo profundo a perder el empleo, pero también impide establecer relaciones estables que permitan reconocer en tu compañero a un “compañero de trabajo” que tiene las mismas necesidades, los mismos intereses y que está dispuesto también a defenderlos contigo. Pero también el proceso de “cartelización de los partidos políticos”, más allá de los problemas del bipartidismo y de la partitocracia imperante, no favorece en nada la participación democrática, sino que los convierte en instrumentos privilegiados para apuntalar esta “democracia” esclerotizada que padecemos.

Y si a esto unimos la pérdida de memoria histórica, la incapacidad de contarnos un relato que enraíce nuestra democracia, no en el simulacro de la “santa transición”, sino en la república, y que condene definitivamente el franquismo y repare a sus víctimas, tenemos un panorama desolador.

Pero conviene tener claro el profundo cambio en los marcos de referencia, el diagnóstico y los instrumentos de anonadamiento y coerción (sin entrar en la nueva ley mordaza) si queremos diseñar cualquier estrategia de acción no solo ya de resistencia, de mantener y conservar lo conseguido, sino de transformar y avanzar hacia otro futuro menos sombrío. Porque no es verdad que no se pueda hacer nada y claro que hay alternativas.

Monedero dice también que le gustan las películas de zombis y las utiliza para explicar el comportamiento de nuestra actual clase política. No sé si alguna vez se habían ido, pero han vuelto (y no me refiero solo al PSOE), sino a los expresidentes de gobierno: analicemos si no esta campaña de presentación de sus memorias o fundaciones para su mayor gloria, en la que todo se resume en una estrategia persistente, insaciable y desvergonzada en reescribir la historia para que salgan exculpados, si no como héroes visionarios. Hay que desenmascararlos. A la mierda con ellos.

Y también han vuelto otro tipo de zombis, esta vez en forma de fondos de inversión. Están llegando de nuevo las “inversiones” a España, ya lo decía Botín, aunque sea en forma de “fondos buitre”. Resulta imprescindible ver completo el programa de Jordi Évole España en venta. Basta ver y escuchar las declaraciones de sus asesores para darse cuenta que, aunque se parezcan a nosotros, no son como nosotros, no sé si están muertos, son zombis o están infectados, pero no son como nosotros. Buitres y zombis están entre nosotros, nos ven como carne fresca, hablan de nosotros como de “tipos incomprensibles”, que no tienen dinero para repartirse la carroña de edificios de protección oficial y solo quieren tener una casa para vivir. Simplemente una casa para vivir. O simplemente vivir. Y no lo entienden, porque ellos están muertos y vienen a por nosotros.

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