Lo que se puede y no se puede hacer en democracia

29 04 2014

Tal vez no, pero es posible que por el hecho de que fuera 25 de abril, el día en el que se cumplían 40 años de la Revolución de los Claveles de Portugal y que volvía a despertarse con los sones de “Grândola, Vila Morena”, es posible, digo, que por ser justo ese día, el alcalde de Salamanca, el señor Fernández Mañueco, hiciera unas declaraciones tan desafortunadas.

Primero, contra los vecinos y comerciantes de Comuneros, a los que recriminó que no aceptaran las condiciones sine qua non (según repitió varias veces Fernando Rodríguez), impuestas por los representantes municipales para conformar una comisión vecinal para “dialogar y negociar” la construcción o no del aparcamiento subterráneo proyectado en la Avda. de Comuneros.

Tras la primera toma de contacto de la comisión el día 21 de abril y, como quedó bien claro por parte de los representantes de vecinos y comerciantes, que siempre mantuvieron que la última palabra la tendrían siempre sus representados; la asamblea , reunida al día siguiente, aceptó reunirse y escuchar a los representantes del ayuntamiento y a cuántos técnicos “independientes” quisiese incorporar en las 5 sesiones sobre los temas propuestos por los representantes municipales, pero que no estaban dispuestos a dejarse engañar ni a dilatar las reuniones, que no iban a cambiar sus posiciones, ni a permitir que el ayuntamiento alargase el proyecto para hacerlo con “agostidad” y alevosía.

El señor alcalde recrimina a los ciudadanos que vayan con una posición previa y que quieran imponer condiciones, cuando ellos habían propuesto conformar una comisión “sin condiciones”. Pero parece que el señor alcalde ha tenido un lapsus, porque a lo único que se va “sin condiciones” es a una rendición. Los vecinos no han dudado ni pueden dudar que los representantes municipales en la comisión tengan una posición bien definida, ni que trataran de imponer sus condiciones, como así lo hicieron sin aceptar ninguna modificación. Lo que se no puede pretender es que no las tengan legítimamente también los vecinos y comerciantes.

Como bien sabrá el señor alcalde, porque lo han establecido hasta la saciedad los defensores de las éticas del diálogo, especialmente Habermas y Apel, los supuestos universales de un diálogo racional son la inteligibilidad, verdad, rectitud y veracidad. No se exige que se renuncie a las posiciones previas, ni a los intereses; lo que se exige es que se diga la verdad y se sea veraz al expresarlas. Y ahora parece que la pretensión del alcalde con la comisión era otra, que la reunió con el señuelo de que, si no había acuerdo, si cualquiera de las partes decía que no, no se hacía el aparcamiento; pero lo que verdaderamente pretendía era “ganar tiempo” y “apabullar” a los vecinos con cientos de páginas de informes técnicos para al final conseguir su objetivo. No pretende “convencer” sino “torcer la voluntad”, no pretende llegar a un acuerdo (cuando las posiciones son tan enfrentadas es prácticamente imposible) sino derrotar.

Pero el señor alcalde y su equipo de gobierno, que posee mayoría absoluta, tiene la plena legitimidad democrática para llevar a cabo los proyectos que apruebe, para lo que no tiene legitimidad es para confundir, engañar, burlarse de los vecinos y despreciarlos. Y eso es lo que se le ha dicho. Si no lo entiende o le molesta es porque, previamente, les ha negado a los ciudadanos la capacidad de serlo, es decir, de negarse a lo que les parece un despropósito y protestar. Ya hablamos de esto en ¿Por qué no quiere usted pudrirse?

Segundo. Este alcalde, que ha dado siempre su mejor perfil cuando se ha limitado a lo predecible o a ceñirse escrupulosamente a los argumentarios de partido, parece que “se creció” también este 25 de abril y, no contento con dejar pasar y pudrirse en el silencio, les dio al Movimiento por la Escuela Pública, Laica y Gratuita de Salamanca la respuesta que “se merecían”: No va a ceder una escuela pública para celebrar el Día de la Escuela Pública. Parece un contrasentido, pero es así. Este señor cree poder disponer de “lo público” como si fuera suyo. O se le despiertan de pronto todos los fantasmas de la derecha española más recalcitrante y cree que “defender lo público”, lo de todos, es “de izquierdas”. Por eso, el abandono de “lo público” (educación, sanidad, servicios públicos y sociales) no responde solo al integrismo neoliberal, sino que también, para esta derecha, está instalado en la lucha partidista.

¿No sería lógico que el alcalde y los responsables locales y provinciales de educación, como autoridades públicas, es decir, de todos, se “volcasen” en una iniciativa que pretende dar a conocer y valorar la enseñanza pública? Pues, no. Y así nos va.

Anuncios

Acciones

Information

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: