Lo peor es que es legal

18 11 2014

Tenga el recorrido que tenga el asunto de los viajes privado-publicados de Monago, no parece que el caso le haya quitado mucho el sueño. Puede, como está haciendo, abrir una sombra de duda sobre su justificación y con eso le sobrará para mantenerse cuando no afianzarse en el cargo. Y tiene razón. Quizá quien mejor lo haya dicho sea su compañero de partido y de correrías en canarias, Carlos Muñoz, diputado por Teruel: No piensa devolver el dinero por hacer algo que ni estaba prohibido ni era ilegal. Y vuelve a tener razón. Porque, no podemos confundir la moralidad y la legalidad y, para nuestra desgracia, en este caso y en los que siguen, lo peor es que es legal.

Que los diputados y senadores dispongan de crédito para viajar sin necesidad de justificarlo no obedece al criterio de libertad y discreción en el ejercicio de su cargo, como mantenía el presidente del Congreso de los Diputados, de forma que el control signifique recorte de las libertades políticas. No. El problema reside en que el reglamento que lo permite hace recaer su uso en el honor y la honradez de los representantes electos. Algo así, como si hubiese pervivido una “moral de caballeros”, con un código moral estricto que hiciese innecesario un control legal. Pero, visto lo visto, es una concesión claramente equivocada. Y, por eso, conviene someterlo a estrictos controles legales que garanticen su transparencia, porque los principios morales de algunos de nuestros representantes brillan por su ausencia y relucen más cuanto más continúen haciendo ese tipo de declaraciones.

Una mujer mira hacia arriba para ver la cara El banquero alto. Uno de los signos más claros de la creciente desigualdad social.

Una mujer mira hacia arriba para ver la cara El banquero alto. Uno de los signos más claros de la creciente desigualdad social.

Lo mismo, pero más sangrante, hemos descubierto ahora que ocurre en este país amigo que es Luxemburgo. Hay indicios más que justificados de que la fiscalidad luxemburguesa firmó acuerdos secretos con grandes corporaciones para concederles beneficios fiscales muy sustanciosos a cambio de tributar en el país. Así, algunas grandes corporaciones que deberían haber pagado un 30% por el impuesto de sociedades en los países donde desarrollaban su actividad económica, al final solo han pagado en el peor de los casos un 1%. Para Luxemburgo, las cuentas salen bien: Más vale un 1% de mucho que un 30% que nada. Pero a quienes no les salen las cuentas son al resto de los países que han dejado de percibir la tributación correspondiente a esas empresas.

Y, nuevamente, el problema no es que estas prácticas estén mal porque no puedan estar al alcance de las pequeñas empresas o particulares. ¡Que hay que leer cada cosa! Ni tampoco que los pactos se firmasen con Jean-Claude Juncker, el actual presidente de la Comisión Europea, y haya por ello pedirle responsabilidades. El problema está en que las grandes empresas no han pagado los impuestos que les correspondían en los países donde realizaban sus negocios, y estos se han quedado sin los ingresos públicos necesarios y, en consecuencia, los servicios que deberían haberse prestado no se han prestado. Aparte de fraude y estafa, estos acuerdos tan beneficiosos para esas corporaciones son responsables directos del sufrimiento irreparable que los recortes de gastos y las políticas de ajuste han causado. Pero todo es perfectamente legal.

Como es y sigue siendo perfectamente legal, no ya que las empresas, sino las grandes fortunas cambien su residencia para obtener beneficios fiscales como extranjeros. Nos enteramos por Gerard Depardieu, cuando cambió su residencia a Néchin, una pequeña localidad belga que acoge ella sola nada más y nada menos que al 27% de las grandes fortunas francesas. Pero estas prácticas evasivas no son exclusivas de Bélgica con Francia, sino de todos los países de la UE que no tienen reparos en acoger a las grandes fortunas extranjeras aunque eviten con ello que tributen lo que les corresponde en su país. Un escándalo, un fraude fiscal criminal, pero lo peor es que es legal.

Así que, tenemos unas prácticas políticas inmorales y unas prácticas fiscales claramente fraudulentas, cuando no criminales que, aun así, gozan del respaldo legal los estados y de la complacencia y la inoperancia culpable de nuestros gobernantes. Esta legalidad es la que ha permitido y sigue permitiendo el empobrecimiento creciente de amplias capas de la población, mientras consiente que las grandes fortunas sigan creciendo eludiendo el pago de impuestos. No deja de ser una metáfora acertada la foto de “El banquero alto” que ilustraba la noticia en algunos medios. Si la talla equivaliese a la renta, la mayoría de los españoles no pasaría de 1,20 metros, pero Cristiano Ronaldo mediría más de un Km y Amancio Ortega más de 73 Km. Unas desigualdades legales, pero inaceptables, injustas, inmorales e insostenibles.

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Que pague si no cumple

2 10 2014

Leo con preocupación en un medio local de Salamanca que el obispado no ha cumplido su compromiso de abrir algunas iglesias al público tal como había acordado con el Ayuntamiento de Salamanca. Y me preocupa todavía más que el equipo de gobierno disculpe tal incumplimiento.

Supongo enterados a los ciudadanos que la Iglesia Católica española recibe importantes ayudas directas e importantes exenciones fiscales de forma normal y ordinaria y ayudas extraordinarias también en tiempos de crisis de dinero público para arreglos o mantenimiento de sus edificios. Sin ir más lejos, en esta legislatura, el equipo de gobierno del PP de Salamanca ha “cumplido su compromiso electoral” de donar a fondo perdido cerca de 2 millones y medio de euros (que ya es una pasta) para el arreglo de la torre de campanas de la Catedral.

Desconozco cuáles son los motivos por los que el obispado incumple sus acuerdos y creo que está obligado a dar una explicación no solo a los turistas y residentes a quienes dejó a la puerta, sino a todos los ciudadanos, creyentes o no, a quienes obligan a sostener su infraestructura religiosa.

La verdad es que estos tiempos de crisis son inciertos y muchos ciudadanos, trabajadores, pequeñas empresas y familias nos hemos visto obligados a hacer sacrificios, vivir con menos salario, sufrir recortes miles en servicios básicos o a vernos abocados al desempleo continuado, con prestación menguada primero y sin prestación después. La historia reciente de muchos ciudadanos es una historia de pequeñas, pero también de grandes renuncias.

Ya sabemos que no podemos establecer una comparación, por odiosa, entre nosotros, contingentes y temporales, con la Iglesia que es intemporal e necesaria. Pero, a lo mejor, con todo el respeto del mundo, si no puede hacer frente a sus compromisos, porque las razones que sean, a lo mejor, digo, tiene que hacer lo que todos, y renunciar a algunas de sus posesiones temporales, ya que ni puede mantenerlas ni prestar ninguno de los servicios públicos en los justifica sus numerosos privilegios y exenciones, para dedicarse a sus obligaciones espirituales. Sin duda, esta iglesia católica nuestra ha rezado por encima de sus posibilidades, incluyendo en sus oraciones y planes de salvación incluso a quienes no queríamos ser salvados por ella; pero, de un tiempo a esta parte, mantiene también espacios de culto muy por encima de sus posibilidades para un rebaño cada vez más menguado y envejecido y, a lo que se ve, tacaño. Está claro que necesita una profunda reconversión y reducción drástica de su patrimonio, si quiere hacer frente a sus obligaciones temporales. Porque, ya se sabe, hay que darle a Dios lo que es de Dios, pero sin olvidar darle al César lo que es del César.





Nuestros sufrimientos y su recuperación

4 03 2014

Un efecto colateral de la crisis, de consecuencias imprevisibles sin duda, es que nos ha obligado a acercarnos a las páginas económicas de los diarios en busca de “respuestas”. Y esta semana, tras la inauguración oficial en el Congreso de 2014 como año oficial de la recuperación, está dedicada a explicar los beneficios de las grandes empresas del IBEX. La “recuperación”, por cierto, se ha coronado también con el beneplácito del rey, que el lunes 3 de marzo ha inaugurado en Bilbao el “Foro Global España 2014: De la estabilidad al crecimiento”. Ha tenido que ir el rey con muletas, pero, imagino, que el Papa habrá mandado también su bendición. De forma que, a estas alturas, reconozco estar tan perplejo que confundo las páginas de negocios con el suplemento religioso del ABC de los jueves.

Así las cosas, paso a resumir los grandes datos: Las empresas cotizadas ganaron 18.872 millones de euros en 2013. Los mejores resultados los obtuvieron los bancos y los peores, el sector energético. En su estrategia de saneamiento, han logrado reducir en un 10,9% su deuda, es decir, 20.553 millones de euros y “ajustar”, es decir, reducir su plantilla en 110.583 trabajadores (el 7,5%). Lo “preocupante”, aunque ellos puedan venderlo como internacionalización, es que el 62,3% de los beneficios fueron obtenidos fuera de España, porcentaje que sigue creciendo. No obstante, sí que pudieron seguir subiendo el sueldo de los directivos en una media del 3,57% respecto a 2012; incluso, en el caso de algunas empresas como Jazztel, llegaron a duplicarse las retribuciones, porque no me atrevo a llamar a esas cantidades salarios.

Ante tan claras “respuestas”, solo caben hacerse más y más preguntas. ¿Cómo es posible que con cerca de 5.900.000 parados, una tasa de desempleo del 26,03% y con el 40% de ellos que no reciben prestación alguna puedan las grandes empresas del IBEX lograr esos beneficios? ¿Cómo es posible mantener que se está iniciando una recuperación que deja fuera a más de uno de cada 4 españoles, condena también a la pobreza a quienes solo pueden obtener un trabajo precario y se mantienen unos recortes en educación, sanidad, dependencia y servicios sociales que están costando el futuro, la salud y la vida a muchas personas?

La respuesta oficial es clara: los buenos datos de la macroeconomía se empezarán a percibir pronto en la microeconomía. Quien no acepte esa versión es un “aguafiestas radical” o no puede leer los “buenos datos” por sus “prejuicios ideológicos”.

¿Usted dónde se ve?

¿Usted dónde se ve?

Pero más allá de la macro y la microeconomía, de las servidumbres ideológicas, que siempre son como la paja en el ojo ajeno, el asunto es cuestión de intereses. Y no viene de ahora. Basta mirar la foto que acompaña la reflexión ingenua y extrañada de Juan José Millás en “¿Usted dónde se ve?” para darse cuenta de que no tenemos ni podemos tener los mismos intereses. Que esta diferencia de intereses se traduce en diferencias ideológicas, es decir, en distintas formas de entender la sociedad y actuar sobre ella, que estas diferencias ideológicas se expresan o deberían expresarse, por simplificar mucho la reflexión, en opciones y partidos políticos.

Vicenç Navarro lo detalla claramente en “Lo que no se dice sobre el crecimiento de las desigualdades sociales”, que invito desde aquí a leer, compartir y difundir, porque sus análisis no se van a poder leer en los grandes periódicos. La crisis ha aumentado las desigualdades, pero las ha disparado porque nunca como en estos momentos la influencia de los grandes propietarios y gestores del capital ha sido tan grande sobre los Estados y sus gobernantes. Porque la concentración de riqueza no habría sido posible sin la intervención de los gobernantes, con políticas fiscales insolidarias y recorte de gastos. El 10% de la población que controla cerca del 80% de la riqueza está ganando la batalla al 90% restante. Los intereses son diferentes, pero los del 90%  de la población no encuentran quien los represente en el parlamento, donde, por ejemplo, más del 90%  aprobó con nocturnidad la modificación del artículo 135 de la Constitución que perjudicaba claramente a la mayoría. Hay intereses diferentes, hay ideologías diferentes y hay alternativas, pero nuestro parlamento parece secuestrado o vive en convivencia con los intereses de esa poderosa minoría, que luego sabrá recompensarlos. Hasta Joseph E. Siglitz llega en “Estancamiento diseñado deliberadamente” a una misma conclusión: “Existen alternativas. Pero no las vamos a encontrar en la complacencia autosatisfecha de las élites, cuyos ingresos y carteras de acciones una vez más se disparan al alza. Aparentemente, solo algunas personas deberán ajustarse a un estándar de vida más bajo de forma permanente. Desafortunadamente, lo que ocurre es que dichas personas conforman la gran mayoría de la población”.





Basta ya

21 01 2014

Sin entrar a analizar los episodios violentos, lo ocurrido en el barrio Gamonal de Burgos hay que entenderlo como un estallido no espontáneo sino fraguado durante años del malestar social ante de los repetidos escándalos urbanísticos impunes, la connivencia continuada entre el poder municipal y determinados grupos de comunicación y empresariales de la ciudad de Burgos, el desprecio de los representantes públicos ante los ciudadanos, etc. Todo parece indicar que el ambiente estaba lo suficientemente caldeado para que el anuncio de las obras de urbanización del bulevar sacase a los vecinos de sus casas para impedir la ejecución de las obras. Estaban cansados ya de tanto atropello: era la gota que colmaba el vaso, la línea roja que no podía rebasarse, el “hasta ahí podíamos llegar” y el “basta ya”.

Lo curioso es que la somera descripción anterior, sin entrar en detalles concretos y cambiando unos nombres por otros, podría encajar perfectamente con la situación de muchas de las ciudades, no solo de Castilla y León, sino de España entera. Se puede afinar y buscar meticulosamente las diferencias, pero también se pueden destapar y airear las similitudes. Esto no es derrotismo, es una constatación simple y una denuncia. Por eso, Gamonal ha despertado tantos recelos y tantas simpatías. Incluso, quienes temían que el alcalde terminase paralizando las obras, porque daba alas a los violentos, pero, sobre todo, la razón a los vecinos, hablaban del efecto Gamonal y de que fuese la cerilla que prendiese la mecha de protestas similares en otras ciudades; también ellos compartían a su pesar el análisis de las similitudes, el clima de corrupción y el hartazgo ciudadano que podía estallar en cualquier momento.

En esta misma línea, en Salamanca, el consistorio ha anunciado un nuevo proyecto de aparcamiento subterráneo en la Avda. de los Comuneros, y un PSOE local perdido, pero que todavía no ha tocado fondo en su desorientación, respalda el proyecto. Se licitará en marzo. Es posible que el proyecto obtenga el mismo éxito que otras iniciativas semejantes en otros emplazamientos, como el proyectado en la Plaza del barrio de Garrido o el Paseo de San Antonio, que terminaron desestimándose, porque no se vendieron las necesarias plazas para residentes que sufragaran el proyecto. Pero estamos ante otro nuevo plan que se anuncia sin que se haya producido el previo, necesario y de elemental exigencia democrática proceso de información e intercambio de opiniones con los vecinos afectados y sin que quede ya representación municipal que canalice la oposición. Falta de transparencia e indefensión vecinal, como viene siendo la tónica habitual, desde el principio. Pero también, falta de previsión e improvisación, porque el proyecto no estaba recogido en el reciente Plan de movilidad presentado por el Ayuntamiento. Si obtiene el mismo resultado que los anteriores, el Ayuntamiento volverá a sumar otro nuevo fracaso que reforzará la falta de oportunidad. Pero, ante la falta de proyecto claro para la ciudad, el equipo de gobierno y, lamentablemente, la oposición institucional, están dispuestos a todo. Con todo, lo más grave es que, además de los enormes inconvenientes que provocará a los vecinos y empresarios de la zona y el impacto negativo sobre el ya deteriorado Parque de La Alamedilla, parece evidente que este tipo de aparcamiento resulta innecesario en esta zona.

Todas las actuaciones municipales en el entorno de la Avda. de los Comuneros: reducción de plazas de aparcamiento en superficie (incluyendo la temporal por fracasada delimitación de parada de taxis), la sorpresiva y sorprendente no inclusión de la calle en la ampliación de nuevas zonas de aparcamiento regulado, etc. todo parece indicar una connivencia clara del equipo de gobierno con las posibles empresas concesionarias del aparcamiento, para generar primero una necesidad que solo un aparcamiento de titularidad pública después, pero de explotación privada, en un régimen de concesión tan largo como discutible, han decidido que puede cubrir.

Sería muy fácil encontrar otra solución para cubrir las necesidades de aparcamiento de los vecinos (no los intereses de las empresas de aparcamiento) y que incidiese mejor y más positivamente en los problemas de movilidad de Salamanca y favoreciese el uso del transporte público o el servicio municipal de alquiler de bicicletas. Tan fácil como encontrar la ubicación más oportuna para un aparcamiento disuasorio,  incluso para esa misma vía de acceso que, sin colapsar más la Plaza de España, bonificase el uso colectivo del coche privado, el uso del bus o de la bicicleta. Habrá que volver a salir a la calle para pelearlo.

Las similitudes son tantas que hay que insistir: no estamos en Burgos, sino en Salamanca.





Navidades de pesadilla

24 12 2013

A punto de iniciar las navidades, la concentración temporal de desgracias y despropósitos es tal, que parece que solo pueda explicarse por una concatenación de pesadillas. Tal vez PP signifique simplemente eso: Partido de las Pesadillas. Reconozco sentirme desorientado. Pero, tras la aprobación de la LOMCE no salimos de Elm Street: la reforma de las pensiones, la exhibición impúdica de los tejemanejes del PP madrileño para conseguir la ruina de Cajamadrid, la “ventajosa” venta de Novagalicia, la que venden como ley de seguridad ciudadana  que no es más que ley de orden público, el tarifazo eléctrico y todos sus enredos, y, para terminar la semana, como digno colofón, la reforma de la ley del aborto. No se puede pedir más. Vayamos a alguna de ellas.

1.- Los correos y sms de Blesa que hemos conocido hasta ahora agotan todos los calificativos y muestran las entrañas del mal que padecemos: Una oligarquía dominante y privilegiada que maneja los recursos públicos a su capricho y no le sonroja publicarlo porque se sabe intocable.

2.- La reforma de las pensiones, que todavía tienen el descaro de vender como una subida y un ahorro para el estado, cuando significará que los pensionistas dejen de percibir, es decir, les roben, que eso no es ahorro, nada más y nada menos que 33000 millones de euros entre 2014 y 2020. Tendremos que hablar de esto más adelante.

3.- Banesco, un importante banco privado venezolano, ha adquirido en subasta pública Novagalicia por 1003 millones de euros. Se pone fin, sin mayores explicaciones, a una de las peores “fusiones” de cajas, que dejó detrás: las escandalosas jubilaciones de sus dos presidentes,  José Luis Méndez (que se llevó 16,5 millones de euros de su plan de pensiones) y Julio Fernández Galloso (que solo cobra 689000 euros al año de pensión, el pobre), 2679 despidos y miles de personas sin ahorros por un fraude con las preferentes injustificable. Escuchen las cifras de este “buen negocio”: Invertimos 9052 millones de fondos públicos y 802 de Fondos de Garantías de Depósito (FGD) y se ha vendido por 1003 millones. Para que no nos quepan dudas, ya nos lo han dicho bien claro: El resto, es decir, los 8851 millones se han perdido sin remedio.  Pase, que ya es mucho pasar, que los dos delincuentes de sus directivos y el resto de los responsables no estén en la cárcel, pero ¡que no nos vendan esto como buen negocio!. Incluso quienes no están a favor de una banca pública, entenderán que, una vez nacionalizada y reflotada, en manos públicas habría sido un buen instrumento para impulsar la economía productiva de la región y que no puede malvenderse ahora que podría empezar a generar beneficios. Y la cantidad no es lo de menos: El dinero perdido es más de lo que se ha recortado en educación en los últimos tres años y todavía no hemos parado de sumar. Y sin responsables.

4.- El tarifazo eléctrico y la negativa a paliar los efectos de la pobreza energética apoyando la iniciativa de la Izquierda Plural va a traer cola. Hasta la Comisión Nacional de Mercados y Competencia (CNMC) ha detectado por fin “circunstancias atípicas” en la última subasta y la ha anulado. Desde quienes niegan que exista “déficit tarifario” alguno como sostiene Jorge Fabra, pasando por los beneficios nada despreciables de quienes especulan en el mercado energético, todo resulta oscuro en la luz, salvo los beneficios que declaran anualmente las compañías y la desproporcionada subida con la que los engordamos.

5.- Por último, la reforma al dictado del fundamentalismo católico de la ley del aborto que presentó Gallardón no obedece a ninguna necesidad, generará problemas que creíamos resueltos y volverá a imponer por ley una fe que no compartimos. La ley de plazos en  vigor sí que ha servido para resolver problemas, injusticias y situaciones límite que la anterior ley había generado, mientras que la nueva nos situará, como dice Amelia Valcárcel en Victoria pírrica, en una situación de “emergencia moral”. Pero, sobre todo, es una ley perversa y cruel, porque puede provocar situaciones de sufrimiento innecesario y gratuito, así lo reconoce Pilar Martínez Ten, experta en diagnóstico prenatal en El País “No se puede obligar a las familias a asumir esta situación que les va a generar un sufrimiento inmenso a los padres y también al hijo que esperan. Si llegan a nacer serán niños que pasen por tratamientos largos, que estén meses o incluso años en cuidados intensivos; muchas veces para acabar muriendo. Van a llevar una vida de bastante sufrimiento.”

Pero esto no es una pesadilla de la que despertaremos y todo siga igual. La mayoría absoluta no autoriza gobernar contra la mayoría social que no les votamos. Hay que salir a la calle a denunciarlo y a revertir esta situación. Como dice Manuel Vicent en Un buen día  cada vez es más sorprendente este “milagro: la gente humillada no se ha rebelado, no ha sido asaltado el palacio del Congreso todavía, los políticos corruptos no han sido sacados a patadas y la ciudad no ha ardido aún por los cuatro costados.” Así que, esta no será una “feliz navidad”.








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