Estado de inseguridad permanente

27 01 2015

No podía dejar pasar esta fecha sin entrada. Hoy, 27 de enero de 2015 hace ya 70 años que las tropas soviéticas entraban en el Campo de Exterminio de Auschwitz. Con el grado de simplificación interesada con el que algunos pretenden suplantar la realidad, en algunos medios resultaría imposible explicar el simple hecho de la liberación de un campo de concentración por tropas soviéticas, incapaces como son ya de entender en una misma frase “ejército soviético” y “liberar”.

Supervivientes de Auschwitz saludando a las tropas soviéticas el 27 de enero de 1945

Para muchos, lo encontrado allí y las tareas de “saneamiento” posteriores que conllevaron la movilización con palas excavadoras de cientos de cadáveres esqueléticos para su enterramiento masivo, constituyen sin más el descenso a los infiernos.

Pero el infierno no estaba tan escondido ni había que buscarlo en lugares recónditos. El infierno, con sus alambradas, con el humo brotando constantemente de las chimeneas y el olor persistente que invadía el olfato hasta aturdirlo, estaba a la vista de todos.

No hay mejor manera de ocultar algo que exponerlo a la vista para que nadie quiera verlo. Algo así han debido pensar los organizadores de la Convención Nacional del PP de este fin de semana. Como nadie puede negar ya a Bárcenas, ni la corrupción generalizada, ni la creciente desigualdad en la que la privación de lo básico se asume resignadamente; hay que seguir como si tal cosa, sin pretender ocultarla ni desmentirla, que no harían sino hacerla más patente, y centrarse en repetir un único mensaje claro: solo el PP puede garantizar la senda de la recuperación ya iniciada.

No llego a ver si la resignación de todos los damnificados, no tanto por la crisis como por su “salida”, es solo resignación o reviste la forma que los psicólogos describen como “síndrome de indefensión aprendida”, que se traduce en una quietud sumisa a la espera de un próximo castigo, tan inminente como incomprensible, porque cualquier rumbo de acción genera incertidumbre o se vuelve en contra como sanción más severa. Y no hay ministerio alguno al que reclamarle competencias en este ramo.

Recuerdo que antes del 11S, Juan José Millás reclamaba que el Ministerio de Defensa se pusiera a ejercer sus funciones respecto a aquello que se percibía entonces como la amenaza más grave (el cambio climático y la crisis ecológica), y que los ejércitos se dedicasen a proteger a la población civil de estos graves asuntos que realmente la ponían en peligro.

¡Cuánto han cambiado las cosas! Ahora el ministerio de propaganda adjunto al de Defensa y a la industria armamentística (que es la única que tiene en estos tiempos de crisis bien asegurado el mercado) no paran de alarmarnos con el peligro que representa el terrorismo islámico, de forma que “seguridad nacional” se entienda solo en clave de seguridad policial, y la inoculación desproporcionada de miedo que pueda justificar, que no legitimar, el rearme y el recorte de libertades.

Incluso Luis de Guindos construye una realidad paralela afirmando que los españoles no tienen miedo ya a perder el empleo. ¡Hay que llamarse de Guindos cuando menos para decir esto y no dimitir por vergüenza!

Los españoles tienen tanto miedo de todo, que no resulta difícil añadir nuevos o exagerar otros que creían haber superado. Porque lo cierto es que la crisis ha generado un estado de inseguridad permanente. “Todo es posible” en estos tiempos, y no como un horizonte de esperanza y de utopía, sino como el signo más explícito de dominación y totalitarismo, como bien nos ha enseñado Marina Garcés. El que considerábamos sólido entramado jurídico que protegía nuestros derechos laborales, sociales y personales en lo que asentábamos nuestra confianza más íntima es agua pasada. Estamos expuestos a cualquier cambio legislativo que dé al traste con la previsión de nuestras pensiones, la estabilidad laboral o salarial. La pérdida del trabajo o su búsqueda infructuosa, la exclusión y la pobreza, la soledad, el riesgo de una enfermedad o la posibilidad de la dependencia se abren como amenazas seguras sin una cobertura garantizada ni una protección cierta.

Como advertían frecuentemente a quienes entraban en los campos “esto no es un balneario, con suerte podrás vivir unos meses y no hay escapatoria posible”. También hoy, para una gran mayoría social, salir indemne cada día, poder palparse sin reparar nuevas pérdidas es ya un enorme logro. Y vivir al día.

Estos deben ser los signos de la recuperación. Pero también cabe esperar que llegue de nuevo otro día de la liberación. ¡Suerte para los griegos!





El agonizar de la escuela pública

24 10 2014

Este martes 28 de noviembre el Movimiento por una Escuela Pública, Laica y Gratuita (MEPLG) de Salamanca organiza una mesa redonda para reflexionar sobre la actualidad y el futuro de la educación pública. Dejo el cartel y el enlace al evento por si queréis también difundirlo: Educación pública: Amenazas y futuro.Cartel Mesa redonda MEPLG

Espero que lo apuntéis en vuestra agenda como una cita imprescindible. Aprovecho también para invitar a nuestras autoridades educativas provinciales para que también acudan y podamos contar con su presencia.

Pero, si ya a nadie le resulta chocante que sea un movimiento o una plataforma quien tenga que asumir la defensa de la escuela y la educación pública, y no a sus responsables; si quienes tendrían que velar por su prestigio se niegan no solo a participar, sino a prestar recursos públicos para realizar actividades, como si lo público pudiese gestionarse como un cortijo, como ocurrió este año con el día de la Escuela Pública, me temo que la mesa redonda llega demasiado tarde, que el futuro de la educación pública es todo menos un futuro, sino un agonizar.

No sé si a estas alturas tenemos un modelo de educación pública compartido, si consideramos el carácter público, laico y gratuito de la educación una condición y un pilar indispensable para la convivencia democrática, para lucha contra la discriminación y la desigualdad social, para la construcción de una sociedad inclusiva y plural, o si todo eso ha sido y está siendo arrojado por la borda.

Porque no es lo mismo educación pública que educación sostenida con fondos públicos, como acostumbran a decir nuestros responsables políticos, con el mayor de los cinismos y total impunidad. Cuando sabemos que el carácter público de la educación pública, la pluralidad, la tolerancia y el respeto por las diferencias solo son posibles desde una gestión pública, y resulta imposible desde una dirección confesional y privada.

Pero lo más grave es si a estas alturas, bajo la apariencia de haberse convertido en un campo de batalla partidista para la lograr la hegemonía ideológica sin que sea posible un acuerdo general, siendo solo objeto de soflamas retóricas y vacías en campañas electorales, pero abandonada a su suerte, siendo el último mono en la inversión, frente a las deslumbrantes y mil millonarias en infraestructuras de trenes voladores, armamento reluciente que nunca utilizaremos ni podremos pagar, aeropuertos sin aviones, y macroespacios futuristas y contenedores culturales sin presupuesto para su actividad y mantenimiento, con la penuria obligada por unos recortes de asfixia que sitúan sus recursos por debajo del umbral que garantizase su funcionamiento y viabilidad y con unos profesionales denostados, puede cumplir los objetivos que se le suponen.

“Entre todos la mataron y ella sola se murió”, suele decirse para estas situaciones que vemos ocurrir impasibles ante nuestros ojos. Porque el hundimiento controlado y paulatino de la escuela pública no es de ahora. Y en Salamanca especialmente desde hace tiempo, como un buque que se hunde, van abandonando el barco quienes pueden hacerlo antes de que el agua les llegue al cuello. Insisto, “quienes pueden hacerlo”. Podéis verlo a diario: Cada vez más chicos y chicas de todas las edades invaden las calles con sus uniformes de colegio concertado, uniformes que sirven, en un contrasentido semántico, para diferenciarse de quienes no lo llevan, de quienes van a la pública.

El futuro es agónico, pero agonizar también es luchar. No sé si tenemos un modelo de educación pública, ni si contamos con los medios suficientes para hacerla viable, ni siquiera si, en el contexto actual, es posible, pero estoy seguro que muchas de las claves de este debate se verán este martes. No faltéis.





La insoportable mendacidad cotidiana

15 07 2014

En eso que se ha venido llamando la “filosofía de la sospecha” debemos a Nietzsche su insistencia en sustituir la preferencia griega y occidental de la vista por el olfato: la vista nos proporciona la constatación de la presencia objetiva e “incuestionable” de “la” realidad ante los ojos; el olfato, en cambio, nos exige, más allá de la saturación aturdidora de los ambientadores y de los olores “embriagadores”, el rastreo de los aromas ocultos, el cuestionamiento de lo presente, que ya no será sin más constatación inapelable de la verdad, sino enmascaramiento interesado.

Ese tufillo de mentira alcanzaba cotas insoportables en la reciente inauguración de la Base Logística española del Programa Mundial de Alimentos en Canarias. El ministro de Exteriores, la de Fomento y el de Industria, el secretario de Cooperación, el Presidente del Cabildo y la Directora Ejecutiva del PMA participaron en este acto de cartón piedra en la que todo lo que se veía y decía era lo que se tenía que ver y decir, sin que hubiese la más mínima gota de verdad en todo ello. Anoten, si no, las palabras del García-Magallo: “Hoy es un día grande para la ONU, África, España y Las Palmas” y el gobierno de Mariano Rajoy “hará el máximo esfuerzo posible para dedicar más recursos a la ayuda humanitaria, a la lucha contra la pobreza”; a lo que Ertharin Cousin respondió: “Con el depósito de Las Palmas, España una vez más demuestra que es líder a nivel mundial” en el compromiso en la lucha contra el hambre. Y no son palabras sacadas de contexto. Lo digo porque es fácil contrastar estas palabras “tan sinceras” con la reducción del 65,4% de ayuda al desarrollo del gobierno español para este año.

Siempre me impresionó el alegato del patriarca familiar en La gata sobre el tejado de zing contra la “mendacidad”, por lo que constituye de pretensión de desprenderse de todas esas verdades esperables, consoladoras y políticamente correctas. Y siempre he esperado, inútilmente hasta ahora, que la Sra. Cousin, por ejemplo, uniese a su agradecimiento, una crítica sincera a la escasa preocupación por la cooperación que sin duda expresa la drástica reducción presupuestaria. Pero, nada. Permanentemente, seguimos en ese derroche de gestos y palabras que no se salen nunca del guion esperable de “lo aceptado por todos como verdadero”, de ese hábito de mentir hasta olvidar que se está mintiendo, de decir sin que lo dicho no resulte un “blablablá” esperable y previsible.

Juan José Millás reflexionaba en su artículo “Un robo” sobre ese lenguaje de generalidades y consignas en que se ha convertido el lenguaje político y del que son prisioneros todos los políticos que pretendan llegar a algo. Parecería que la mercadotecnia en que se ha convertido la política (y de la que las elecciones a Secretario General del PSOE son un buen ejemplo) se reducen simplemente a saber hilvanar generalidades y consignas con gancho que “conecten con la gente” cuyo único significado y éxito sea la reproducción viral en las redes sociales.

Estamos encerrados en las palabras, y el lenguaje, el logos, la razón, ya no es tanto la capacidad de reflexionar y de remontarnos sobre nosotros mismos, sino una sucesión de monólogos tipo club de la comedia más o menos ocurrentes o que enganchen.

Otro ejemplo local puede avalar el despropósito al que hemos llegado. El Alcalde de Salamanca anuncia la “congelación” de las ordenanzas fiscales, que el PSOE denuncia como “manipulación” porque los precios se ajustan al IPC de Junio (que ha sido 0,0%), y el grupo de gobierno insiste en que han tomado en consideración el de mayo, pero, según el INE la variación entre el IPC de un mes y el del otro es de una décima. Los datos no cuentan, lo único que cuenta es hacer valer tu consigna: “congelación” o “manipulación”. Lo que signifiquen de las palabras, la reflexión que permitan han sido extirpadas cuidadosamente.

Algo parecido comentaba Fernando Vallespín en “Parole, parole, parole” donde terminaba citando a Hobbes, que comparaba el lenguaje a una tela de araña: “Los ingenios blandos y fastidiosos se pegan y quedan atrapados en las palabras, pero los fuertes la rompen”.

Es cierto que no nos debemos dejar engañar. Y es posible que el deseo de vencer la mendacidad no sea más que otro engaño, semejante al de quienes pretenden asentarla. Como también hay consignas que te enredan más y otras que rompen la malla. Por eso, hay que tener cuidado con las palabras y con las preguntas, especialmente, aquellas que los poderosos siempre han considerado inoportunas, impertinentes o populistas.

Volved a leer otra vez el artículo de Millás. ¿Notáis alguna diferencia?





Desde fuera y a distancia

8 07 2014

Por fin, hemos llegado a entender la motivación última de ese brote de codicia “impropio de su posición social” (al decir de algunos) que llevó a Iñaki Urdangarin a esa carrera frenética por obtener contratos cuyos beneficios “desviaba” a cuentas privadas: la adquisición del palacio de Pedralbes.

Con todo lo Duques (o ex Duques) de Palma que fueran no pudieron escapar de ese demonio que ha devorado a buena parte del resto de los mortales, no poder hacer frente a la hipoteca. La alta cuna no les ha salvado de la fiebre de la vivienda en propiedad, la euforia prestataria y sin medida de los bancos y del estallido de la burbuja inmobiliaria que terminó arruinándolo todo. Lo que parece acercar “su” problema al común de los mortales. Lo que ya es menos común han sido sus aspiraciones, muy “por encima de sus posibilidades” y la forma tan “noble” (no en sentido moral, sino de clase) con la que ha hecho frente a sus pagos.

En el fondo, el palacio de Pedralbes ha sido para el ex Duque de Palma y ex miembro de la familia real lo que significó para Bob en Lloviendo Piedras de Ken Loach el traje de comunión de su hija. Sin embargo, por mucho que lo he intentado, no he sido capaz de identificarme y ponerme en el lugar de este turbio personaje. ¡Con lo fácil que me resultó ponerme en el papel que interpretaba Bruce Jones! No sé. Pero todo este asunto me resulta tan ajeno que solo puedo verlo desde fuera.

Ya sé que eso no mejora la comprensión de este fenómeno social, como recomiendan repetidamente las metodologías “emic” de la antropología y otras ciencias sociales, que insisten en adoptar la “óptica de participante”, “ponerse en lugar de”, pero reconozco que en este caso me es imposible y solo puedo contemplarlo desde la distancia. Quizás, me consuelo, se trate, aun sin quererlo, de adoptar esta perspectiva, este “pathos de la distancia” que tanto valoraba Nietzsche, pero no me termino de convencer.

Así que, pese a las evidentes analogías, no consigo entender y menos aún disculpar los presuntos delitos continuados de este exjugador de balonmano y presuntamente también de su esposa. Lo sorprendente es la tremenda coincidencia de eso que se llama la “Casa Real” y otras instituciones, especialmente partidos políticos, a la hora de resolver presuntos delitos de corrupción. Tomen nota, porque debe ser “la” solución definitiva: se les aparta “temporalmente”. Dejan de ser miembros sin más de la “casa real” o militantes ejemplares, se les borra, no se les vuelve a mencionar más, y se acabó el problema. Por eso, he visto con tanta preocupación que se negase la razón a Google para reconocer el “derecho al olvido”. Si se reniega tan fácilmente de la hija o de la hermana, dejan de ser militantes y colaboradores ejemplares, y ya nadie sabe nada más de ellos, ni siquiera la genética, que en estos casos cuenta mucho, al menos nos quedaba la esperanza de google. Pues ya ni eso.

El otro caso que solo puedo contemplar “desde fuera” manteniendo que esa es la mejor forma de comprenderlo es el asunto del fondo de pensiones de cientos de eurodiputados, mantenido con recursos públicos y gestionados por una SICAV con sede social en Luxemburgo. Como el asunto ha sido explicado y requeteexplicado no creo que se necesite mayores aclaraciones. No obstante, para no perder adecuadamente la perspectiva, sugiero volver a releer detenidamente simplemente el nombre de ese producto financiero. Aunque parezca increíble existe algo así. Si hace unos años nos hubieran mencionado algo parecido, nos hubiese resultado imposible entender cómo alguien ha llegado a concebir semejante engendro y hubiésemos negado su existencia o, por lo menos, considerarla tan improbable como la existencia de vida inteligente en Marte. Y todavía resulta más bochornoso escuchar las justificaciones de quienes han creído que debían darlas, porque otros, sencillamente, ni se han dado por aludidos. Tan solo Willy Meyer ha dimitido, pero no ha explicado cómo pretende deshacerse de él, a cuánto dinero ascendía su “inversión” y, sobre todo, cómo y por qué llegó a suscribirla, teniendo como uno de sus gestores a Arias Cañete.

De verdad, que resulta muy difícil “identificarse” con estos individuos y, menos aún, entender lo que hacen “desde dentro”. Toda esta gente se cree distinta y por encima del resto de los mortales. Lo preocupante es que no es difícil explicar cómo han llegado a creer esto. Pero sólo en la distancia y desde lejos se puede mantener la “cordura” para no pensar que es lo normal. Pablo Iglesias desempolvó con acierto para referirse a ellos el término “casta”. A algunos pareció molestarles, a otros simplemente les ofendió y les pareció una injusticia, pero porque se quedaba corto.





Comuneros: un éxito democrático

1 07 2014

El pasado lunes 23 de junio terminaron las cinco sesiones pactadas en la Comisión Municipal formada por representantes de vecinos y comerciantes de la Avda. de los Comuneros y del Ayuntamiento de Salamanca para discutir sobre el proyecto de aparcamiento subterráneo en dicha avenida y otros asuntos relacionados con el barrio. La comisión se formó bajo el compromiso del Alcalde, Alfonso Fernández Mañueco, de no tomar ninguna decisión sin acuerdo de todas las partes.

Ya se han terminado las reuniones donde lograr un acuerdo sin lograrlo, por lo que la conclusión de que el aparcamiento “no se llevará a cabo” es la única conclusión lógica a la que puede llegarse por un sencillo Modus Ponens: “Si no hay acuerdo no se tomará ninguna decisión, y no hay acuerdo; luego, no se tomará ninguna decisión” y, en consecuencia, “no se hará el aparcamiento”. La Plataforma “Alamedilla Sí, Parking No” así lo ha entendido y, a falta de una confirmación expresa del Alcalde, el jueves 3 de julio celebrará este triunfo de la lógica y de la democracia.

Y no ha sido fácil, porque ha tenido que abrirse paso a través de muchos lugares comunes, de muchas “lógicas” asentadas como inamovibles. En primer lugar, la “lógica de la necesidad evidente y creciente de infraestructuras”. Está tan arraigada en eso que se viene llamando “sentido común” que resulta difícil reconocerla y, por supuesto, desprenderse de ella. Esta lógica lleva de forma invariable a no cuestionar nunca ninguna infraestructura en el supuesto de que todas son necesarias o lo serán en un futuro. Es muy difícil “defenderse” sin más de esa lógica, cuanto más revertirla y doblegarla. Ayer mismo oía en esta misma avenida, que es la mía, toda su fuerza expresada en una sola sentencia “Un aparcamiento viene bien en cualquier sitio”. Pero no es así. Y los representantes ciudadanos han sido capaces de probar que las “necesidades de aparcamiento de la zona” se cubrían mejor con un aparcamiento disuasorio en la Calle de la Radio y que el coste social, ecológico e histórico de un aparcamiento subterráneo como el proyectado lo desaconsejaba totalmente. Algo de lo que ya, en la primera reunión informativa con los “afectados” en el Espacio Joven, el Ayuntamiento pudo darse cuenta.

Pero tampoco la “lógica del zapatero a tus zapatos” ha sido menos importante. La indefensión con la que los vecinos acogieron la noticia se inscribía en el sentimiento ancestral de aceptar los “dictados del poder” como irremediables. Todo estaba ya decidido y aprobado, a unos les toca mandar y a otros obedecer: “no hay nada que hacer”. Frente a esta “lógica del poder”, que se siente siempre como una lógica carnívora y depredadora, poco puede hacer una “lógica de la resistencia”, que es una lógica que exige la paciencia lenta de los rumiantes: se puede hablar, se puede discutir, recabar apoyos, lograr unidad, movilizarse, seguir discutiendo, seguir venciendo el desánimo, seguir escuchando y seguir hablando. Cuántas horas y cuántos días en más de seis meses.

Y, por último, la “lógica de la simplificación” que corre paralela a la “lógica de la testosterona”. El Alcalde no “puede dar su brazo a torcer” porque encuentre oposición ciudadana, porque entonces no podrá emprender ningún otro proyecto, se decía, como si todo fuese cuestión de hormonas. Se hablaba del “efecto Gamonal”, como si la única lógica posible fuese la de la contestación, en una espiral creciente que solo podía terminar con “vencedores y vencidos” en un escenario de “hormonas descontroladas” y hogueras, que son muy españolas. Nada de eso ha ocurrido aquí, ni esperamos que ocurra. La falta de “estridencias” ha hecho que el proceso pase desapercibido y sea poco noticiable. Y tampoco este punto que se ha alcanzado y que esperamos sea el “punto final” conviene entenderlo o pregonarlo como la victoria de una parte.

“Se podía” paralizar la construcción de un aparcamiento subterráneo y se ha podido, pero no solo por la contestación, sino porque en el proceso de diálogo abierto, algo que hay que agradecer al Alcalde y al Ayuntamiento, se ha logrado mostrar la inconveniencia y dificultades de este proyecto concreto. Lo que no es generalizable a otros de una forma simplista. Lo que, sin embargo, sí es generalizable y “modélico” ha sido la apertura de un proceso de participación ciudadana de forma que sean los ciudadanos quienes conozcan de primera mano los proyectos, los mejoren, los suscriban o los rechacen. En esto, el Alcalde dio el primer paso, pero los ciudadanos también han sabido responder ejemplarmente. Esta es la única enseñanza que puede sacarse del caso y no es menor, porque, sin vencedores ni vencidos, ha sido un éxito democrático. No es tanto una cuestión de si se puede o no, sino de cómo “se debe” a partir de ahora hacer política. Y, desde Comuneros, esperamos que esa sea la vía de resolución de otros conflictos pendientes en Salamanca, especialmente el del acceso al hospital.

Mientras tanto, este jueves vamos a celebrarlo con todos. Y, por supuesto, el señor Alcalde y todos los miembros de la comisión están también invitados.





Lo que se puede y no se puede hacer en democracia

29 04 2014

Tal vez no, pero es posible que por el hecho de que fuera 25 de abril, el día en el que se cumplían 40 años de la Revolución de los Claveles de Portugal y que volvía a despertarse con los sones de “Grândola, Vila Morena”, es posible, digo, que por ser justo ese día, el alcalde de Salamanca, el señor Fernández Mañueco, hiciera unas declaraciones tan desafortunadas.

Primero, contra los vecinos y comerciantes de Comuneros, a los que recriminó que no aceptaran las condiciones sine qua non (según repitió varias veces Fernando Rodríguez), impuestas por los representantes municipales para conformar una comisión vecinal para “dialogar y negociar” la construcción o no del aparcamiento subterráneo proyectado en la Avda. de Comuneros.

Tras la primera toma de contacto de la comisión el día 21 de abril y, como quedó bien claro por parte de los representantes de vecinos y comerciantes, que siempre mantuvieron que la última palabra la tendrían siempre sus representados; la asamblea , reunida al día siguiente, aceptó reunirse y escuchar a los representantes del ayuntamiento y a cuántos técnicos “independientes” quisiese incorporar en las 5 sesiones sobre los temas propuestos por los representantes municipales, pero que no estaban dispuestos a dejarse engañar ni a dilatar las reuniones, que no iban a cambiar sus posiciones, ni a permitir que el ayuntamiento alargase el proyecto para hacerlo con “agostidad” y alevosía.

El señor alcalde recrimina a los ciudadanos que vayan con una posición previa y que quieran imponer condiciones, cuando ellos habían propuesto conformar una comisión “sin condiciones”. Pero parece que el señor alcalde ha tenido un lapsus, porque a lo único que se va “sin condiciones” es a una rendición. Los vecinos no han dudado ni pueden dudar que los representantes municipales en la comisión tengan una posición bien definida, ni que trataran de imponer sus condiciones, como así lo hicieron sin aceptar ninguna modificación. Lo que se no puede pretender es que no las tengan legítimamente también los vecinos y comerciantes.

Como bien sabrá el señor alcalde, porque lo han establecido hasta la saciedad los defensores de las éticas del diálogo, especialmente Habermas y Apel, los supuestos universales de un diálogo racional son la inteligibilidad, verdad, rectitud y veracidad. No se exige que se renuncie a las posiciones previas, ni a los intereses; lo que se exige es que se diga la verdad y se sea veraz al expresarlas. Y ahora parece que la pretensión del alcalde con la comisión era otra, que la reunió con el señuelo de que, si no había acuerdo, si cualquiera de las partes decía que no, no se hacía el aparcamiento; pero lo que verdaderamente pretendía era “ganar tiempo” y “apabullar” a los vecinos con cientos de páginas de informes técnicos para al final conseguir su objetivo. No pretende “convencer” sino “torcer la voluntad”, no pretende llegar a un acuerdo (cuando las posiciones son tan enfrentadas es prácticamente imposible) sino derrotar.

Pero el señor alcalde y su equipo de gobierno, que posee mayoría absoluta, tiene la plena legitimidad democrática para llevar a cabo los proyectos que apruebe, para lo que no tiene legitimidad es para confundir, engañar, burlarse de los vecinos y despreciarlos. Y eso es lo que se le ha dicho. Si no lo entiende o le molesta es porque, previamente, les ha negado a los ciudadanos la capacidad de serlo, es decir, de negarse a lo que les parece un despropósito y protestar. Ya hablamos de esto en ¿Por qué no quiere usted pudrirse?

Segundo. Este alcalde, que ha dado siempre su mejor perfil cuando se ha limitado a lo predecible o a ceñirse escrupulosamente a los argumentarios de partido, parece que “se creció” también este 25 de abril y, no contento con dejar pasar y pudrirse en el silencio, les dio al Movimiento por la Escuela Pública, Laica y Gratuita de Salamanca la respuesta que “se merecían”: No va a ceder una escuela pública para celebrar el Día de la Escuela Pública. Parece un contrasentido, pero es así. Este señor cree poder disponer de “lo público” como si fuera suyo. O se le despiertan de pronto todos los fantasmas de la derecha española más recalcitrante y cree que “defender lo público”, lo de todos, es “de izquierdas”. Por eso, el abandono de “lo público” (educación, sanidad, servicios públicos y sociales) no responde solo al integrismo neoliberal, sino que también, para esta derecha, está instalado en la lucha partidista.

¿No sería lógico que el alcalde y los responsables locales y provinciales de educación, como autoridades públicas, es decir, de todos, se “volcasen” en una iniciativa que pretende dar a conocer y valorar la enseñanza pública? Pues, no. Y así nos va.





¿Por qué no quiere usted pudrirse?

8 04 2014

Pocas veces es motivo de análisis y crítica la difícil relación entre administración y administrados, gobernantes y gobernados. Así, hemos desembocado en la democracia sin haber hecho un ejercicio consciente y deliberado de formar a jóvenes y no tan jóvenes en el ejercicio y las exigencias de la ciudadanía democrática, mención aparte merece, por lo transitorio e insuficiente, el proyecto que supuso la Educación para la Ciudadanía; de ahí que pervivan entre nosotros tics autoritarios que condicionan y lastran gravemente el ejercicio de las libertades.

¿Cómo debería ser esta relación? ¿Cómo debería entenderse en una democracia avanzada el ejercicio del poder? Y ¿cómo deberíamos entender a los cargos públicos? Resulta claro que en democracia, más que en ningún otro sistema, el ejercicio del poder no puede entenderse más que como voluntad de servicio, porque quienes ejercen el poder no son realmente sus depositarios, sino “delegados transitorios”, unos “mandaos”, que diríamos popularmente, que solo pueden ejercer el poder como servicio público, es decir, como “tarea encomendada, provisional, transitoria y finalista” de aquellos en quienes reside todo el poder, que son los ciudadanos. Que el poder y la soberanía residan en el pueblo significa justamente eso y que los gobernantes no lo poseen sino por delegación y que la legitimidad de su ejercicio está en la ciudadanía. Pero rara vez esto se entiende así. El pueblo soberano concede en las elecciones más de lo que legítimamente debería, porque confía en un partido o en su líder para que sean ellos quienes resuelvan sus problemas. Y, quienes así logran el poder, ya se sabe, se creen legitimados a tomar cualquier decisión con tal de que puedan venderla como la solución a los problemas ciudadanos, incluso aunque tengan que inventarse los problemas.

Lo cierto es que perviven recubiertos de una fina capa de barniz prácticas clientelares muy arraigadas y quienes ejercen el poder, los poderosos, se creen legitimados a mantener y ostentar el poder, incluso aceptando las elecciones como mal menor o como trámite engorroso, pero necesario. Y así nos va.

El poder no se ejerce de acuerdo con su fundamento democrático que Rousseau llamaba la “voluntad general”. De hecho, en el Ayuntamiento de Salamanca hemos visto recientemente como la “voluntad general” y la defensa de lo público estaba en un parte y no en quienes desempeñaban los cargos públicos. Eso resulta claro y sancionado judicialmente en el caso de los contratos de El Corte Inglés o Vialia, donde la defensa de los intereses públicos tuvo que ejercerse por vía judicial contra quienes deberían haberlo protegido. Y lo mismo ocurre ahora con las reivindicaciones de los vecinos de Buenos Aires, los de Comuneros y los de Brincones. Solo que aquí la defensa de la convivencia pacífica, los espacios verdes o la salud, por simplificar sus reclamaciones, rayan o se sitúan por debajo de lo tolerable. Se trata de hacer posible la vida (y cuando decimos vida estamos siempre hablando de vida humana, es decir, de una vida digna) o de no hacerla posible.

Y, ante estas elementales exigencias, el Ayuntamiento y el resto de las autoridades competentes se han declarado incompetentes. En Buenos Aires, se ha decidido, tras una reunión agónica en que se emplazaba a proponer medidas, a formar una mesa de convivencia para estudiar el asunto. Un pobre avance para tan graves problemas. Y lo mismo, o parecido, ha ocurrido en Comuneros. Se creará una comisión negociadora que se reunirá para tratar de llegar a un acuerdo, un acuerdo que se augura difícil donde las partes ya han fijado sus posiciones. Pero más grave resulta la espantada del Presidente de la Diputación a los vecinos de Brincones y representantes de FEVESA que pretendían acudir al pleno. Simplemente, les dio con la puerta en las narices, impidiéndoles la entrada a una sala que ya se había encargado previamente de llenar. Unas formas de afrontar los problemas y “dar la cara” cuanto menos sorprendente.

Sin embargo, el abandono a su suerte de Buenos Aires, reducir los días y posibilidades de consulta médica o cargarse uno de los pocos parques del centro de Salamanca para hacer un aparcamiento subterráneo condena a los ciudadanos a vivir muy por debajo de exigible como digno en una sociedad democrática que se funda en la justicia. Que las autoridades se sorprendan y critiquen sus reclamaciones expresa hasta qué punto no entienden que los vecinos y los ciudadanos no consientan ya que el abuso y el deterioro progresivo les condene a pudrirse lentamente.








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